Entre las cotineidades comenzaron a aparecer esos vendedores que quieren que lleves lo que no necesitás, sobre todo en zonas capitalinas donde abundan los comercios de ropas y reina el "venderás cualquier cosa a cualquiera o no serás nada". Mientras mirás una vidriera, porque te querés comprar un lompa o un par de zapatillas, o simplemente te paras en una vidriera por curiosidad; sale un vendedor y te dice: "gordo y/o flaco, pasa adentro tengo algo para vos". ¡Eh!... ya nos asusta, si nos quiere llevar para adentro tiene malas intenciones, tal vez un saldo invendible o alguna artera mala intención.
Donde quedó el señor, joven o el buen día... pasá para adentro tengo algo para vos, ¿será que los vendedores se extinguieron cual dinosaurios prehistóricos, y solo quedan ordinarios seres obligados por una comisión y sean tan mal educados.
Recuerdo, no por jovato ya que ando por los cincuenta y pico y no tan cerca de los sesenta, cuando al comprador se lo respetaba, y se ofrecía lo que uno venía a comprar, no sin antes brindar un saludo por más que la noche anterior y resaca de por medio lo obnuvilara y pasase al bando de los ordinarios.
Si señores hoy me lo agarré con esos vendedores escondidos tras de la puerta, que son capaces de tomarte del brazo y obligarte a llevar lo que no viniste a comprar.
¡Que no cunda el pánico!, aún quedan algunos vendedores de la vieja estirpe que respetuosamente te asisten en lo que venís a comprar, aunque te vayas del negocio con un cierto temor pensando, ¿porqué tanta amabilidad?, ¡será que me cagó y no me dí cuenta?... y si lo hizo, por lo menos lo hizo con clase.
Será justicia.
¡Que no cunda el pánico!, aún quedan algunos vendedores de la vieja estirpe que respetuosamente te asisten en lo que venís a comprar, aunque te vayas del negocio con un cierto temor pensando, ¿porqué tanta amabilidad?, ¡será que me cagó y no me dí cuenta?... y si lo hizo, por lo menos lo hizo con clase.
Será justicia.








